Síndrome de incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria es uno de los denominados gigantes de la gerontología, este síndrome debe interpretarse como una disfunción, ya que no es un fenómeno normal del envejecimiento. La Sociedad Internacional de Continencia la define como “La pérdida involuntaria de orina que condiciona un problema higiénico y/o social, y que puede demostrarse objetivamente”.

Repercusiones en las distintas áreas:

  • Médicas: úlceras cutáneas, infecciones cutáneas, infecciones urinarias, caídas, etc.
  • Psicológicas: pérdida de autoestima, ansiedad, depresión, interferencias con relaciones sexuales, etc.
  • Sociales: aislamiento, mayor necesidad de apoyo familiar y de recursos socio-sanitarios, riesgo de     ingreso a residencia.
  • Económicas: incremento en el costo por complicaciones y por medidas paliativas (absorbentes, colectoras, sondas).

Los cambios fisiológicos que se producen en el envejecimiento producen un incremento en la vulnerabilidad del adulto mayor, esto se le adjudica principalmente a la pluripatología y a la polifarmacia, pero como se mencionó no es un fenómeno normal del envejecimiento.

La valoración que se requiere es multidimensional, ya que es un síndrome que puede ser  multifactorial, se debe adaptar a las particularidades de cada paciente. Se incluye la valoración clínica, funcional, las repercusiones, etc.

Tratamiento de la incontinencia urinaria

Medidas generales:

  • Higiénicos – dietéticas: Adaptación de ropa según las necesidades, usando ropa que facilite la ejecución de la actividad, con fácil apertura (velcro, elástico, etc.). Constituyendo hábitos útiles en los patrones de ingesta de sustancias excitantes (alcohol, café, té) reducir cantidades y programar las ingestas diarias.
  • Modificación de hábitos: eliminar o reducir barreras arquitectónicas, utilización de adaptaciones ambientales y personales relacionadas con el servicio.
  • Farmacología: supervisar los fármacos administrados.

Las técnicas de modificación de la conducta, sirven para restablecer el patrón normal de vaciamiento vesical. Las técnicas efectuadas por el propio paciente (ejercicios de suelo pélvico, reentrenamiento vesical, biofeedback) y aquellas que las lleva a cabo el cuidador (entrenamiento miccional, micciones programadas).

Entre las medidas paliativas, aquellas destinadas a brindar alivio y bienestar al adulto mayor sin perseguir la recuperación de la continencia, son los absorbentes, los colectores y dispositivos que impiden la micción.

Desde la Terapia Ocupacional se interviene con las medidas generales, tanto las higiénico – dietéticas y las de modificación de hábitos descriptas con anterioridad. La construcción de hábitos útiles de vida, con la organización de la rutina incorporando la programación de micciones (cada dos horas).

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Jimena Garriga

Lic. en Terapia Ocupacional de la Universidad de Buenos Aires, Especialista en Psicogerontología de la Universidad Maimónides, Coordinadora de Instituciónes Psicogeriatricas y de grupos de estimulación Cognitiva aplicada a la independencia cotidiana.

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